Al despertar con mal tiempo tenemos la sensación sin ver por la ventana que será un día nublado o frío. Esto hace que no tengamos ganas de levantarnos de la cama, que nuestro carácter este un poco agrio. Sin embargo hay gente que le ocurre todo lo contrario, al levantar con mal tiempo se levanta alegre. ¿Por qué?
La actitud que tomamos con respecto al tiempo es consecuente sobre nuestros actos en el día. La forma en que comunicamos, que interactuamos con la gente, como trabajamos, nuestro estado de ánimo. Esto se debe a que a unos nos gusta el buen tiempo, y esto nos da como una energía física y psicológica. En esos días solemos decir que “nos comemos el mundo”. Otros, en cambio, les pasa lo mismo con el mal tiempo. Es una cuestión de actitud frente a diferentes formas de interpretar las cosas.
Si bien cuando hace frío o mal tiempo el cuerpo entra en una fase de hibernación y te apetece estar quieto en un lugar seco y caliente, es algo natural. Pero es la forma de interpretar los estados la que nos lleva a afrontar los malos días de una manera u otra.
Nosotros somos los que decidimos que formas de realizar nuestras rutinas diarias vamos a tener, no dejes que el tiempo tome esa decisión por ti. Eres tú quien decide si vas a estar alegre o no. Así que no te excuses en los demás: compañeros, amigos, conocidos o desconocidos que nos puedan “amargar el día”. Haz que cada día sea el mejor de tu vida.
Tú decides ser feliz.
¿Y tú como afrontas tu día a día?
Queremos saber tu opinión, para nosotros es importante la comunicación 2.0, esto nos acerca a nuestros seguidores, a nuestra audiencia, a las personas, a ti.